“El rol activo del consumidor en la protección de sus derechos”
Esta frase que parece tan simple de comprender, es la clave en la defensa de los derechos del consumidor y sirve como “estandarte” en la protección del miembro más débil en la relación de consumo.
Sucede que diariamente nos encontramos con circunstancias que inciden en nuestra vida, generando malestares y grandes problemas en nuestro normal transitar cotidiano. Es así que usualmente nos sucede que cuando mas precisamos de nuestro celular el mismo no tiene señal, o cuando efectuamos la compra del algún electrodoméstico, y este no funciona, tenemos problemas con el reconocimiento de nuestra garantía, o bien cuando debemos mandar ese mail tan importante nuestra conexión de internet falla y es allí cuando surgen todos nuestro enojos y fastidios.
Son esos los momentos en donde recordamos al Estado y su “inacción” respecto a estos temas, pero también surgen las preguntas: ¿qué hacemos como CONSUMIDORES para evitar que esto suceda? ¿Formalizamos nuestro reclamo o solo queda en palabras al aire? ¿Nos informamos lo suficiente para poder reclamar?. Son algunas de los interrogantes que deberíamos hacernos antes de comenzar con este largo camino en busca de la protección de los DERECHOS DEL CONSUMIDOR.
Es cierto que la presencia del ESTADO a través de un organismo como la OMIC (Oficina Municipal de Información al Consumidor), se preocupa por atender estos casos que surgen cotidianamente, pero no debemos olvidarnos de la pata más importante de esta relación: EL CONSUMIDOR.
Sin la participación del CONSUMIDOR la presencia de organismos estatales pierde valor, puesto que se podrán realizar campañas de concientización y educación, alertar a la población respecto a determinados productos o servicios, pero si el CONSUMIDOR no se preocupa por informarse de sus derechos para poder saber si están siendo vulnerados o si no efectiviza su reclamo dejando constancia del mismo, toda la actividad desarrollada por estos organismo pierde fuerza.
No hay sujeto con mayor legitimación para accionar frente a un incumplimiento que el CONSUMIDOR, pues es este quien se encuentra frente a los problemas diarios, cuando por ejemplo se lanza un plan de acuerdo de precios en supermercados intentando que esa lógica empresarial “irreal”, maximizadora de beneficios, que pone en pocas manos a los formadores de precios, deje de vulnerar nuestros derechos como consumidores, únicamente tendrá sentido si quien diariamente asiste a local comercial a efectuar su compra observa un incumplimiento y da aviso del mismo formalizando el reclamo, habilitando a los organismos competentes a elevar esta situación y de ser necesario aplicar la sanción correspondiente.
Son innumerables los ejemplos que podríamos dar para intentar marcar la importancia del “rol activo del consumidor en la protección de sus derechos”, pero todos ellos se podrían resumir diciendo que “UN CONSUMIDOR INFORMADO… TIENE PODER”.
